Leyendas del basquet coruñés

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1989-90: El ascenso, único objetivo (parte 4 y última) – Basketmar

Aunque inicialmente dije que iban a ser tres las partes en que dividiría esta temporada, al final he decidido añadir una cuarta y ultima a modo de resumen.
 
Coincido con el planteamiento expresado con Luis Folla en entrevista en La Voz de Galicia: para nada se podía hablar de fracaso. No se puede olvidar que el baloncesto es un juego y tanto en la fase final del grupo gallego como en la fase final del Campeonato de España había grandes equipos, que ponían tanto interés y tenían tantas de ganar como Leyma Basketmar. El fracaso habría sido no estar en la fase final nacional y, mucho más, no estar en la fase final gallega.
 
En la fase gallega hubo grandes rivales. Es cierto que Leyma Basketmar apenas pasó dificultades para clasificarse para la final a 4 (solo perdió tres partidos en la liga regular), pero solo hay que echar un vistazo a las plantillas del resto de los equipos para ver que la clasificación final fue tremendamente meritoria.
 
El Cabreiroá Verín, dirigido por uno de los técnicos más renombrados del panorama gallego de aquellos años, Juan Rodríguez Larrán “Larry, estaban Miguel González, un tirador máximo anotador del Campeonato de España Junior 1986, Andres Cadahía, un cinco adorado por sus compañeros y odiado por sus rivales, Tino Gaspar, Juan Pedro Mayoral… Un equipo al que era muy difícil derrotar pues tenía numerosos recursos y cambios de sistema en su playbook . 
 
Frigolouro Porriño, con los Carbonell (Fernando y Marcos, integrante de Real Madrid junior, campeón de España 1986), el venezolano (natural de Maracaibo, al igual que Indio Díaz) Félix Muñoz , que había estado en la órbita de Basketmar al principio de temporada, y bajo la dirección desde el banquillo de Suso Silva, era también otro rival temible. 
 
Bosco Aguas de Mondariz  fue sin duda la gran decepción de la liga. Paco Martínez, un clásico de los banquillos vigueses de la década, tenía a su disposición un largo roster en el que elegir un quinteto, empezando por Mario Iglesias, aunque su rodilla (maldita rodilla) le impidió jugar buena parte de la competición, Pepe Conde, Barbará, Solé, Joserra Lete… Sin embargo, por unas cosas o por otras, no pudo exhibir su calidad en los enfrentamientos de verdad, con los primeros.
 
A pesar de reconocerse la valía de los rivales daba la sensación de que Leyma Basketmar tenía la imperiosa necesidad de ganar y que no hacerlo sería considerado un fracaso. Y si, en frase del futbolista Djalminha, “jugar al futbol es matar un león todos los domingos”, el Leyma Basketmar mató muchos leones en la temporada 89-90. Algo tendría para poder hacerlo.
 
 
 

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