Leyendas del basquet coruñés

Espacio dedicado al baloncesto histórico de A Coruña

El tiro libre de Albie Grant

Albie Grant

Hoy os cuento una historia de cuando el Bosco Revoltosa militó en la Primera División (temporada 1968-69). Aviso: es de lo mejor que se ha visto en un terreno de juego. Si alguien no sabe, porque no la vivió, como era la vida en 1968 puede verse la primera temporada de Cuentame, porque es el período en que se desarrolla.

Hace unos días un twittero vigués de origen ferrolano (Fer Agras, en twitter @AgrasFer, que recomiendo a todos pues es un “cinco estrellas” en el baloncesto preACB) nos hacía recordar una historia desternillante que ptuvo lugar en un partido del Bosco-Barcelona de aquella temporada.

En aquel entonces Victor Albert “Albie” Grant jugaba en el Barcelona, pero en mayo del 68 había estado por Coruña, donde el Bosco Revoltosa, que preparaba su debut en la Primera División, organizó un partido amistoso de prueba para ver que tal se le daba. No hubo acuerdo (yo creo que debió de asustar a los directivos), aunque gustó mucho. Pero antes de que pudieran negociar el contrato, Albie desapareció. De aquí se fue a Madrid donde Ferrándiz también le dio pasaporte. Finalmente recaló en el Barça.

Javier Añúa, entrenador del Barça aquella temporada, con quien tuve ocasión de contrastar esta historía mediante Twitter nos habla de él y cuenta lo ocurrido en el partido, añadiendo detalles que la hacen “maravillosa”:

Albie Grant. Uno de los jugadores más locos que he sufrido. Era un pívot muy bajito (1,96), de esos que preparaban en LIU (*). Sin embargo, era un “All American” así que era un jugadorazo. Tenía una técnica individual superior. Manejaba la técnica individual bajo el aro de forma increíble y su potencia tremenda. Basta ver sus records de rebotes en LIU. Nos enseñó como cerrar las entradas por la línea de fondo, cosa que en aquella época nos era desconocida.”

Su llegada fue sonada. Un día, en el viejo Palau de la calle Lleida, aparece un negrazo vestido como si acabase de salir del Cotton Club de Nueva York: Un traje de chaqueta cruzada, zapatos de charol y bombín. Se estaba fumando habano enorme. Se presenta y le digo: “Albie, estos son tus compañeros, como verás la mayor parte son juveniles”. Se saca el puro de la boca y me contesta: “Coach, no te preocupes. Ellos conmigo campeones”.

El primer partido en casa contra la legendaria Penya nos pasaron por encima. Después siete derrotas consecutivas más. Éramos demasiado bisoños aún. Por lo que respecta a Grant iba a los entrenos en taxi y fumando su habano porque “se concentraba mas”. El taxi le esperaba todos los días las dos horas de entrenamiento y le devolvía al hotel donde se pasaba el día recortando periódicos y hablando por una emisora de radio. Derrochaba pasta y hablaba mucho. Casi siempre de política.

Le eché del equipo fulminantemente. El ultimo partido que jugó fue en Galicia, creo que en Coruña. Ibamos empatados y prácticamente con el reloj a cero. Albie Grant tiraba una falta. De repente, se puso a girar el balón en su dedo, miró al banco, me guiñó un ojo y dijo: “¿Verdad que esto no lo hace nadie como yo?”. Agotó el tiempo de tiro. La posesión fue a parar al equipo rival y anotaron sobre la bocina. Con esa derrota perdimos el tren de la liga. Despido fulminante y procedente. Ni le dejé subir al tren. Lo dejé allí y no le volví a ver hasta años después en Madrid. Solía entrenar en Magariños y lo hacía con el puro mientras jugaba. Se sacó la carrera de medicina. Debió batir todos los récords de años estudiando medicina.

En aquella época la comunicación Coruña-Barcelona era de un tren diario, el mítico Shanghai Express, que tardaba (dicen) diecisiete horas. Así que Albie, en lugar de viajar el domingo por la noche, hubo de hacerlo en la noche del lunes.

Albie se largó a Madrid a los pocos días, aparentemente para acabar sus estudios de Medicina, aunque no le sirvió de mucho pues falleció en el 2004, a los 60 años, al complicársele la diabetes que padecía.

Jaume Rius, periodista barcelonés, estaba un día hablando con un directivo de la época cuando le comentó las largas conversaciones que tuvo con Albie sobre política. Dicho directivo, el Sr. Sadurní, le comentó que esas amistosas conversaciones y el interés que mostraba no eran desinteresados: Albie Grant no era tan solo un jugador de baloncesto. Eso era secundario para él. Su verdadera profesión era la de agente secreto: Grant trabajaba para la CIA, pasando informes sobre la situación política en España. Incluso dicen que tenía toda una emisora de radio sofisticadísima en la habitación del hotel. Solo algunos directivos del Barça lo sabían.

Hasta aquí la historia de Albie Grant. Los que vimos al Bosco en Primera División (aunque yo apenas lo recuerdo, pues tenia 10 años) lo podríamos haber pasado genial, pero… a la CIA le debía de interesar más Barcelona.

 

(*) LIU – Long Island University – Brooklyn, Nueva York

 

 

 

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