Leyendas del basquet coruñés

Espacio dedicado al baloncesto histórico de A Coruña

Manu Gómez

Manuel Gómez Cagiao, “Manu Gómez” (Betanzos, 1978), fue una de las gratas sorpresas de la final de la Copa Galicia 1996. Con tan solo diecisiete años tuvo la difícil tarea de salir desde el banquillo para parar el empuje de los orensanos, que no se resignaban a que la Copa Galicia se quedara en A Coruña.

Fue una jornada redonda, pero se consideró, acertadamente, que debía completar su formación. Había llegado al baloncesto a los quince años, así que se le envió a formar parte durante una temporada del Grupo Regueira Ventorrillo, equipo filial del Basquet Coruña.

Alli lo modeló por Carlos “Pancho” Penedo, un entrenador enamorado de los fundamentos técnicos, de la escuela de Manolo Mekerle.

Ya a la temporada siguiente (97-98) retornó al primer equipo, donde llegó en compañía de Marcos Molk y Fernando Lariño, para disputar la liga LEB. Ese año fue el de su entrada en la rotación, dando relevo a Raul Lopez y al laraches Pablo Esmorís.  

Pero la temporada siguiente (98-99), tras la defenestración de Bernie Salthier, en el paréntesis hasta el fichaje por Jarrod Gee fue cogiendo protagonismo. El jugar con un solo americano, Jason Maile, le brindó a Manu la oportunidad necesaria para hacerse un sitio en el equipo con solo 19 años, siendo el más joven de la plantilla…

Sus buenas actuaciones le abrieron el camino a ser observado por conjuntos de ACB y así, el Unicaja Málaga le invitó a jugar la Liga de Verano Alcoy ’98, tras la cual le hicieron una oferta para incorporarse a su disciplina y estar a caballo entre su primer equipo, ya en ACB y el de EBA. Finalmente, aun quedándole un año de contrato con BC, decidió aceptarla. Se dice que su pase le supuso al BC una entrada en caja de entre ocho y diez millones de pesetas.

Dos notas desagradables de esa temporada: el accidente de circulación (el coche quedó totalmente destrozado) que tuvo en compañía de Oscar Garcia, que le valió unas semanas lejos de las pistas, y un feo incidente con el americano del Abeconsa Ferrol, Baker, en un Teresa Herrera. Después de recibir un codazo que dio con Manu en el suelo, tendido cabeza abajo, Baker quiso sacarle literalmente del partido y le lanzó una patada a la cabeza que afortunadamente no le alcanzó, pero que provocó una tangana con intervención de ambos banquillos, aunque sin mas consecuencias.

El resto de la historia es conocida. Un jugador habitual en la LEB, donde jugó, además de en el BC, en Cordoba, Murcia, Los Barrios, Breogan y finalmente Burgos, para totalizar 409 encuentros en la categoría, con apariciones en Malaga, Alicante y Valladolid, en donde totalizó 66 partidos. 

Un “tipo duro”, de los que no se dejaban intimidar…

 

 

 

 

Con el Breogán. Foto de Sebas Senande para El Progreso.
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