Leyendas del basquet coruñés

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Slobodna Koruña

Euroliga 1991-92 – Slobodna Dalmacia en el Coliseo. Foto de César Quián para La Voz de Galicia.

Hace ya bastantes años (1991-92) la Jugoplastika de Split, ganador de las tres Euroligas anteriores, jugó la Euroliga en el Coliseo. El equipo tomó el nombre de Slobodna Dalmacija, “Dalmacia libre”, ya que sucedió durante la guerra de los Balcanes. Era un equipo mítico, que, a pesar de que algunas de sus estrellas (Kukoc, Savic, el técnico Maljkovic,…) habían cedido ante las liras y los dólares, aún tenía atractivo y calidad en sus filas. Así, jugadores como Perasovic, Cizmic o Tabac o el inolvidable Michael Ray Richardson, entre otros, pisaron la madera del Coliseo. 

Como vigente campeón, el KK Split (Košarkaški Klub Split), patrocinado por Jugoplastika, estuvo exento de la fase previa. Tras cambiar su nombre por Slobodna Dalmacija disputó sus encuentros del grupo A en nuestra ciudad. Por el parqué del Coliseo pasó lo mejor del baloncesto europeo: el Knorr Bolonia, el Barsa, el Maccabi Tel Aviv, la Cibona Zagreb (también croata y que jugaba sus encuentros de liga europea en Puerto Real), el Olympique Antibes, Caserta y los estonios del Kalev. 

Jugaron siete encuentros de los cuales ganaron cuatro, al Knorr Bolonia (99-95), Kalev (89-86), Olympique Antibes (92-90) y Cibona (96-89), y perdieron tres, con el Maccabi (85-87), Barsa (79-80) y Caserta (72-77). Se clasificaron quintos del grupo con un balance de 7-7 y se quedaron a dos victorias del cuarto puesto, que fue para la Cibona (9-5), que daba paso a la siguiente fase: el cruce de cuartos de final.

Fue una Euroliga un poco rara: sin el Real Madrid, que participaba en la Eurocopa, los representantes españoles eran tres (Estudiantes, entonces Caja Postal; FCBarcelona, entonces Banca Catalana; y Joventut Badalona, entonces Montigalá). Y para acabar de confirmarlo, en la final four estuvieron presentes Estudiantes Caja Postal y Montigalá Joventut. Los badaloneses se impusieron a los dementes en el cruce de semis y ganaron la primera final de Euroliga de su historia. Perdieron con el Partizán por un punto (71-70). Claro que tenían un equipazo encabezado por Villacampa y Harold Pressley. El Partizán, para no ser menos, tenía a los “Sashas” Djordjevic y Danilovic y a Slavisa Koprivica en sus filas. Historias de la Euroliga… 

Split vino, además de por la seguridad que proporcionaba jugar lejos del frente de batalla, por dinero: el Concello aportó entonces 25 millones de pesetas (unos 170.000 € de hoy) para que fuera su sede. Era un nuevo intento (fallido) de que el baloncesto arraigara en la ciudad y que los beneficios reforzaran al Basketmar, entonces envuelto en un ascenso a la ACB. 

Treinta años después nada queda de aquello. Pese a que el intento fue bienintencionado, la falta de enraizamiento y conexión con el basquet local hizo que aquel esfuerzo resultara baldío y que nadie, salvo unos cuantos aficionados “canosos”, lo recuerde. 

Un equipo formado por jugadores y técnico foráneos, con poca o nula conexión con la ciudad y sin acabar de empatizar con la grada, pues como es lógico tenían la cabeza en otra cosa. Acabó la competición, se fueron, y si te he visto no me acuerdo.

Chao, pescao, que pase el siguiente…

 

 

Euroliga 1991-92 – Un momento del partido contra Maccabi Tel Aviv. Foto de César Quián para La Voz de Galicia.

 

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